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Policías voladores en Camagüey

El periodista Alejandro Rodríguez Rodríguez, bloguero por telepatía, publica un post en su blog Alejo 3399, que como tantos otros anteriores, es una fina pincelada sobre el mural de la vida cotidiana en las centenarias calles camagüeyanas.

Sin consulta previa, pero con todo respeto y en función de su valor informativo, El Timbeke reproduce ese comentario que Alejo 3399 titula: Los bici-voladores.



Resulta que ahora hay un nuevo espécimen urbano en Camagüey: los bici-voladores: policías en bicicletas montañesas que, supongo, tendrán la misión de hacer lo que hacen los policías normales, pero en zonas peatonales de esta vieja y coloreteada ciudad de 500 años.

La gente en la calle bromea al respecto: y si cogen al ladrón se lo llevarán en el caballo, como si fuera su novia.; a estos en la primera que se pongan a comer bolas les roban las bicicletas. El hurto y sacrifico de bicicletas en Camagüey es un asunto dramático: sé incluso de un tipo, caso extremo, al que le robaron 6 o 7 antes que decidiera andar definitivamente en guaguas.

Pero volviendo a los bici-voladores, la verdad es que no sé por qué rayos hacían falta. Más útiles hubieran sido 3 o 4 ambulancias nuevas, o 2 o 3 guaguas para el transporte de las masas mañaneras; porque entre policías normales, motorizados, ladizados, guarapitos, oficiales del MININT y las FAR, agentes de la Seguridad del Estado, inspectores del Gobierno, bomberos, SEPSA, SEPROT, y Power Rangers de TRASVAL, ya tenemos en esta tribu muchísimos más caciques que indios.

Pero igual veo muy bien la iniciativa ciclística y la apruebo por unanimidad. Es más: ¡deberían hacer lo mismo todos los jefes y dirigentes!, sobre todo los barrigones. Digamos que deberían institucionalizar (palabrita esta que les encanta) algo así como el Miércoles Verde, o el Jueves sin Gasolina, o incluso, para que la fecha se les pegue mejor, el día podría llamarse Jornada Viernesca Revolucionaria por la Preservación y Ahorro de Recursos Ambientales.

Entonces, durante el día escogido, todos los funcionarios del Gobierno y del Partido, de la Juventud y de la CTC, de los Tribunales y hasta del Arzobispado, deberían ir a trabajar sin carros, pedaleando como la mayoría de la gente, y así ejecutar sus recorridos y visitas a empresas, instancias, unidades presupuestadas y/o cooperativizadas. Y esta podría ser una buena manera de simplificar sus funciones, pues no creo que les entusiasme mucho la idea de andar de un distrito a otro hasta las tantas de la noche sin el carrito o motor estatal que ya parece extremidad agregada de sus propios cuerpos.

En Canadá, según me contaron, hay policías a caballo, y en alguna otra parte por ahí los hay hasta en patines. Pues en Camagüey, ahora mismo, tenemos un puñado de agentes del orden dando pedales y presumiblemente, muy pronto, también haciendo colas en las poncheras de la ciudad;un lindo regalito por los 500 años de Puerto Príncipe. Yo hubiera preferido, vaya, una brigada de strippers custodiando las zonas peatonales y regañando a los que escupen el chicle contra las vidrieras, pero lo que nos llegaron fueron policías en bicicletas.

Siempre que los veo circulando, mandando a circular a la gente, imagino que de pronto se despegan del suelo y salen volando, y luego se pierden entre las nubes frente al asombro de todo el mundo: y pienso yo que debe ser el efecto ET, o reminiscencia de algún otro filme de los 80 en que las bicicletas se despegaban del suelo para alejar a los protagonistas de las restricciones impuestas por los malos de la película.

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