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Cuba: El ajiaco republicano de Raúl Castro


Sesenta años después de instalarse en el poder bajo el manto  socialista, la dictadura castrista ha agotado todas sus esperanzas aunque insista en desconocerlo.



El régimen impuesto por la revolución de 1959 no tiene futuro. Lo saben sus envejecidos protagonistas, y lo temen sus fieles seguidores.




Aunque el general Raúl Castro ha proclamado que no será el sepulturero de la revolución socialista, seguramente asistirá a ese entierro si él demora un poco más en morir. Quizás por eso hace guiños a la historia y parece que trata de restaurar las instituciones de la República que su revolución hizo añicos.



Esa restauración de la República sería su mejor legado, aunque dudo que tenga la voluntad o la oportunidad política para hacerlo.



Por ahora, como Jefe del Partido Comunista de Cuba, donde reside el poder real, está conformando un modelo mixto con resabios de la vieja constitución socialista de 1976 y el nuevo texto constitucional de 2019.



Es un maquillaje a las arrugas que el socialismo ha causado a la sociedad cubana, que no va más allá de las formas, sin lograr todavía cambios sustanciales.



Tal vez el general tiene en cuenta lo que advirtió hace una década su hermano Fidel Castro, cuando el 8 de septiembre de 2010, dijo al periodista Jeffrey Goldberg de la revista The Atlantic: "El modelo cubano ya no funciona incluso para nosotros".



Ante aquella afirmación sorprende que el presidente designado, Miguel Díaz Canel, enarbole la consigna de Somos Continuidad.

Con Díaz Canel, el general Raúl Castro ha escenificado el pasado 10 de octubre el anteúltimo acto de sus guiños republicanos: Lo escogió como Presidente de la República. Un  cargo que retorna parcialmente el gobierno a 1959.




En las próximas semanas, será designado el Primer Ministro, recreado por la nueva Constitución quien estará a cargo de dirigir el gobierno de la República.



Vale recordar que Fidel Castro fue el último Primer Ministro. Cargo que asumió desde el 16 de febrero de 1959 hasta que la Constitución de 1976, eliminó esa figura y pasó a ser presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba.



¿Asumirá Díaz Canel esa doble función de Presidente de la República y Primer Ministro? No lo creo. El nombre del elegido es una incógnita. La misma incógnita de cómo funcionará en la práctica esa superestructura del Consejo de Estado, cuya máxima dirección de Presidente, vice y secretario, ostentan los mismos cargos que en el llamado Parlamento.



Todo un ajiaco que será servido en el renovado Capitolio Nacional que recobró también su antigua función como sede del Parlamento.




Digo “servido” con toda intención, porque sin dudas que ese ecléctico ajiaco republicano, se cocinará todavía en las oficinas del Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba.



En cualquier caso, con coyuntura o sin ella, creo que los días por venir serán muy importantes para el futuro de Cuba.












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